Al lado de la razón

La ADS levanta su voz solidaria, mientras que en la OEA no se logra condenar al gobierno criminal de Maduro.

LA HABANA, Cuba | Jorge Olivera Castillo | Cuba Sindical Press – La Alternativa Democrática Sindical de las Américas (ADS) ha puesto de relieve su apoyo incondicional al pueblo venezolano ante las medidas de fuerza ordenadas por el gobierno de ese país en su afán de degustar las mieles del poder absoluto.

El reciente llamado hecho por la entidad, fundada el pasado mes de abril en Bogotá, Colombia, demandando solidaridad con los miles de oponentes pacíficos que se resisten a los intentos de la cúpula prochavista de implantar una dictadura, pone un paréntesis en el silencio y las componendas que han impedido una condena internacional a la brutalidad de policías y sicarios que disparan a mansalva contra los manifestantes.

La cárcel, las golpizas y las balas se han convertido en el denominador común desde que el pueblo decidió plantarle cara en las calles al presidente Nicolás Maduro y la cohorte de tracatanes que siguen a pies juntillas los consejos de sus amigotes de La Habana.

En casi tres meses de protestas, la cifra de muertos a manos de las tropas antimotines y pistoleros a sueldo, se eleva a 75 personas, en su mayoría jóvenes y adolescentes.

La orgía de sangre y abusos de lesa humanidad incluye también decenas de arrestos violentos, torturas y confinamientos en condiciones infrahumanas.

Es por eso que el gesto de la ADS adquiere una importancia extraordinaria.

Duele que gran parte del mundo, y sobre todo algunos países latinoamericanos, apoyen el discurso y las acciones del presidente venezolano, determinado a eliminar los pocos espacios democráticos que han sobrevivido a la depredación sistemática de la llamada revolución bolivariana.

Basta recordar lo sucedido hace unos días en la Asamblea General de la Organización de Estados Americanos, respecto a la resolución de condena al gobierno de Venezuela promovida por México.

Los fallidos esfuerzos en sumar los 23 votos necesarios para su aprobación demostraron la hipocresía y los rastreros compromisos de varias naciones, fundamentalmente del Caribe, que optaron por el rechazo y la abstención.

La diplomacia petrolera –y más que nada la deuda contraída mediante el acuerdo conocido como Petrocaribe, que en el caso de República Dominicana, Haití, Granada y Antigua y Barbuda se eleva a más de 2 100 millones de dólares– condicionaron los posicionamientos favorables al país cuestionado.

La ADS ha sido enfática en su respaldo a todos los venezolanos que le plantan cara a los discípulos aventajados del castrismo. Denuncia y clama porque la solidaridad se haga efectiva para detener el abuso llevado a los extremos.

Un aporte modesto y sin dudas honorable que ojalá contribuya al fin de un caso incontrastable de terrorismo de Estado.

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