Caos sin remedio

El diario. (Cuba Hoy)

La Habana, Cuba | Cuba Sindical Press – Ningún sector productivo o de servicios escapa del caos en Cuba. El énfasis en las florituras verbales por parte de directores, gerentes, secretarios del núcleo del partido y del sindicato con el fin de cubrir las faltas, es a estas alturas un ejercicio tan trivial como cazar mosquitos con escopetas.

Las cortinas de humo que se lanzan desde asambleas, simposios y mítines relámpago duran lo que un cake en la puerta de un colegio.

Al final vuelven a quedar al desnudo el prontuario de robos, los parches estadísticos que se usan para sellar las grietas de los incumplimientos, las plantillas infladas, el ausentismo y los discursos que parecen arengas de cuartel.

Dicho de otra manera, no hay solución a los problemas que se reproducen año tras año y para los que no aparece un remedio perdurable.

En la reciente Conferencia Nacional del Sindicato de Trabajadores del Transporte y Puertos, afloraron los mismos percances que impiden llegar a tiempo al lugar fijado a causa de las irregularidades en el horario, el habitual desbalance entre la oferta y la demanda, y la falta de personal calificado, entre otros contratiempos, de igual o mayor incidencia entre la población.

Ir de un municipio a otro no es tarea fácil, hay que estar en buenas condiciones físicas y tener una paciencia similar a las que poseen los monjes del Templo de Shaolín.

Casi siempre el abordaje es a codazo limpio, después de una agotadora espera bajo un sol como el que deja exhausto a las fieras que merodean por las sabanas del Serengueti.

Es por eso que la gente, en vez de monedas, deposita tuercas y arandelas en la alcancía.

Cubrir el itinerario entre una provincia y otra, tampoco es coser y cantar. Los trenes son lentos, empercudidos, con baños que huelen a jaula de zorrillo irritado y propensos a quedarse varados en algún tramo del carril debido a la cantidad de remiendos en el motor y sus zonas adyacentes.

Romelio Salazar, el delegado de la capital en el referido evento, abogó por mayores controles en el dinero recaudado y en el uso del presupuesto destinado al desarrollo de la infraestructura empresarial, según la información publicada en el semanario Trabajadores.

Otros participantes se refirieron también al problema de las sustracciones del pasaje y del combustible asignado para estos menesteres.

Las travesías en avión también entran en las nóminas del desastre. Basta saber que un piloto percibe como salario solo 40 dólares al mes.

Con esos honorarios, hay un riesgo latente en que algún vuelo termine en una catástrofe. Es iluso esperar un buen servicio con estas condiciones, eso sin pensar en el estado ruinoso de los aeropuertos y el trato displicente del personal que labora allí.

Si un ingeniero de vuelo cobra esa miseria, un empleado de la aduana, por ejemplo, cobraría aproximadamente la mitad o dos tercios de lo percibido por este.

Para cerrar con broche de oro, traigo a colación parte del discurso de clausura, a cargo de Jorge Cuevas, del secretariado del Comité Central.

Cito textualmente:

“Las valoraciones que resultaron del proceso orgánico realizado desde sus bases sindicales evidenció deficiencias, en su mayoría, de naturaleza subjetiva, relacionadas con la necesidad de incorporar a la acción sindical un diseño más creativo en sus métodos y estilos”.

Para resumirlo, es algo así como: donde dije digo, digo Diego.

Palabras huecas, embeleco semántico. Cualquiera cosa, menos un verdadero compromiso en encontrar soluciones duraderas.