Hacia el Congreso de la CTC: La manzana de la discordia

Los trabajadores cubanos ganan mucho menos que sus colegas indios. [Al Jazeera]

Para justificar las violaciones laborales, líderes sindicales han expresado que la fuerza laboral de la Isla es improductiva y holgazana

La Habana, Cuba | Cuba Sindical Press – “La especial atención que requerirá la labor sindical en las empresas mixtas o de capital extranjero, en particular sobre cómo ejercer su papel de representantes de los trabajadores a partir de exigir el cumplimiento de las políticas aprobadas” –según reza el aspecto 39 de las Bases del Fortalecimiento Sindical previo al 21 congreso de la CTC– es pasada por alto y parcializada con el poder desde el mismo inicio de la negociación.

Según diversas fuentes nacionales e internacionales, el Gran Hotel Manzana Kempinski fue edificado con capital 100 por ciento cubano, y su ejecución estuvo a cargo de la Empresa Inmobiliaria Almest y la Asociación Económica Internacional Unión de Construcciones Militares (UCM)–Bouygues, que ya acometieron en la capital las construcciones y remodelaciones de los hoteles, Packard, Prado y Malecón, Gran Hotel y Regis, en varios de los cuales la fuerza de trabajo cubana fue discriminada.

Cuando los susodichos representantes de los trabajadores no exigen poner sobre la mesa de las negociaciones el derecho a la libre contratación, al pago directo del empleador al obrero, y a la no discriminación por ideología o nacionalidad, entre otros, se están violando las normas y resoluciones establecidas por la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

La construcción del hotel, primera instalación turística de lujo cinco estrellas plus de Cuba, sacó a la luz cuál es y será el verdadero rol del sindicalismo oficial cubano frente a la inversión extranjera en la isla: secundar y cumplir las políticas laborales del Estado, no importa que respondan a intereses ideológicos que afecten a los trabajadores.

Esta política gubernamental incluye, entre otros hechos violatorios de los derechos de los trabajadores cubanos, la contratación a través de una bolsa de empleo estatal –es decir, obreros afines al régimen o que asumen esta posición para poder acceder al empleo–, menor pago por igual trabajo que fuerzas laborales extranjeras y un nivel de atención inferior en todos los aspectos.

De acuerdo con diversos testimonios de trabajadores cubanos que laboraron en el Manzana, recogidas por diversos medios, mientras un cubano devengaba alrededor de 40 dólares

como promedio, un trabajador de la india devengaba entre 1200 y 2000 por igual trabajo. Las condiciones de transportación y alimentos también resultaban ominosas para los cubanos.

Esta discriminación y violación de las normas internacionales del trabajo sucedieron además en el hotel Pulman, de Ciego de Ávila, en la zona central de Cuba, y se comenta que en otras instalaciones vinculadas a la construcción en el sector turístico con firmas extranjeras, sin que los sindicatos intervinieran a favor de los trabajadores, y ni siquiera denunciaran estos atropellos.

Para justificar estas violaciones, algunos líderes sindicales expresaron que la fuerza laboral cubana era improductiva y a veces holgazana, sin tomar en cuenta que los incentivos salariales y las atenciones eran denigrantes comparados a las fuerzas laborales extranjeras. Estas descalificaciones, expresadas por quienes debían defender a los trabajadores, son opuestas a la imagen que venden cuando los necesitan para cumplir misiones fuera de Cuba.

Como apoyo a estas expresiones descalificadoras, tomemos lo expuesto a las periodistas Lisset Izquierdo Ferrer y Jeniffer Rodríguez Martinto, por Orlando Oramas Pérez, director de la Unidad Básica de Inversiones de Almest, involucrada en la construcción Manzana

Kempinski, días antes de la inauguración del lujoso hotel, en marzo de 2016: “En aras de acelerar el proceso inversionista con trabajadores especializados en acabado, también participaron cerca de 360 indios, quienes han mostrado organización, persistencia y profesionalidad, y ayudan en la formación del personal cubano”. En la entrevista, el director dejó de señalar que la mayoría de los trabajadores nacionales habían abandonado el empleo, o se les habían rescindido los contratos.

Asimismo, la prensa oficial cubana asegura que los trabajadores extranjeros “rinden tres y cuatro veces más que los cubanos”, como corolario de un hecho que atenta contra la posibilidad de empleo en zonas estratégicas para los trabajadores del país, y donde, si los sindicatos cumplieran con su deber, los nativos devengarían los salarios que su esfuerzo merece y ganarían experiencias.

El fantasma antisindical y obrero visto por vez primera en el Manzana Kemspinski ya hizo acto de presencia entre los obreros cubanos que trabajaron en la segunda instalación de lujo cubana para extranjeros: el Hotel Packard. Mano de obra pakistaní realizó el acabado de la obra, con mayores salarios por igual trabajo, sustituyendo a los trabajadores cubanos que aún quedaban,

El proyecto más cercano para reproducir estos entuertos es la “Torre López-Callejas, emblema del imperio militar cubano”, como tituló el colega Pablo Pascual Méndez Piña su trabajo para Diario de Cuba el pasado 9 de mayo.  A los trabadores indios y pakistaníes se les sumaría la mano de obra no calificada de las constructoras militares que corre a costa de los soldados del Servicio Militar General, quienes reciben limitados incentivos, aún menores que los demás cubanos.

Según apuntan los hechos, las fuerzas laborales calificadas proveniente de la India y Pakistán estarán en Cuba por muchos años más, sustituyendo a los trabajadores cubanos, si la llamada “atención especial” de los sindicatos no deja de responder al Estado patrón, sin exigir el trabajo justo y el trato equitativo para los trabajadores que dicen representar.

¿Honrarán los líderes sindicales que asistan al venidero Congreso de la CTC el aspecto 39 de las Bases del Fortalecimiento Sindical de asumir en la práctica sus planteamientos, y no sólo esbozarlo en retóricos debates sin resultado alguno a que nos tienen acostumbrados estos eventos durante décadas, simulacros y aquelarres sindicales y laborales? Seguro que no. Serían expulsados.

La manzana de la discordia del capitalismo a la cubana está en venta: ¿Trabajadores cubanos o extranjeros? Ambos, diría yo, con ventaja para los nuestros en el número e igualdad de derechos que los foráneos a la hora de firmar el contrato, recibir igual pago por similar trabajo, las mismas atenciones laborales, e igual derecho a opinar y manifestarse a favor o en contra de los hechos. | vdominguezgarcía4@gmail.com