Desmontando el mito

Comisión de Aplicación de Normas. 106a reunión de la Conferencia Internacional del Trabajo. Ginebra, Junio 2017.

Este año el Comité de Expertos de la OIT señala una vez más los abusos y violaciones del gobierno cubano

LA HABANA, Cuba | Jorge Olivera Castillo | Cuba Sindical Press – Una vez más la voluntad represiva del régimen cubano ha quedado expuesta al escrutinio público, específicamente en el tema referido al acoso, arresto y encarcelamiento de sindicalistas independientes, así como el que atañe a la imposibilidad de ejercer sin cortapisas, los derechos laborales y sindicales.

El haz de luz que le concede mayor visibilidad a los atropellos que se llevan a cabo con total impunidad a lo largo y ancho de la Isla provino de la Comisión de Expertos en la Aplicación de Convenios y Recomendaciones (CEACR), perteneciente a la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

Los señalamientos vuelven a poner en perspectiva el carácter abusivo de una élite que se mantiene en las antípodas de la racionalidad, al insistir en la criminalización de la crítica y el incremento de los esfuerzos por conservar el control tanto del mercado laboral como de las instituciones que fingen representar a todos los trabajadores.

Este episodio rompe de alguna manera la casi perfecta uniformidad con que el mundo observa la realidad cubana.

Y es que, entre silencios y connivencias abiertas o disimuladas, transcurre el drama de una población laboralmente activa cuyas obligaciones se centran en la obediencia al dogma del partido único y a las orientaciones de los burócratas que medran en las oficinas del sindicalismo oficial.

Los países representados en la 106ª Conferencia Internacional del Trabajo de la OIT, tuvieron la oportunidad de actualizarse en relación al divorcio entre lo que se predica en las tribunas y lo que sucede en las calles y centros laborales del país.

Ciertamente, algunos insistirán en proteger el mito de una pretendida revolución proletaria en las narices del imperio con fundamentaciones basadas en viejos compromisos, pero la verdad rebasa este proceder convertido en el vicio de una izquierda trasnochada y amiga íntima de los fracasos.

Es una vergüenza que la cárcel, un acto de repudio o el arresto violento sigan siendo parte del menú que ofrece la policía política a los líderes y miembros de los sindicatos que se atreven a desafiar el estatus quo.

También para los detractores del “paraíso del proletariado”,ahora con vetas de capitalismo salvaje, que laboran en algunas de las dependencias administradas por el Estado, les espera la expulsión en caso de no ajustarse al modelo de comportamiento que exigen los mandamases y sus secuaces.

Los cuentapropistas tampoco escapan a la espiral de arbitrariedades, una reclamación fuera de lugar les cuesta el cierre del negocio y la confiscación de los insumos e instrumentos de trabajo.

Aunque la respuesta a cada una de las objeciones de la OIT sea una andanada de insultos o una mezcla de evasivas y artificios estadísticos que avalan la apetecida e ilusoria grandeza del modelo, como suelen hacer los voceros de la dictadura ante cualquier crítica, la verdad se abre paso para reiterar que Cuba en vez de gobernantes tiene carceleros y verdugos prestos a ondear las banderas del altruismo con sus habituales disfraces y caretas.