Sitio oficial del Grupo Internacional para la Responsabilidad Social Corporativa en Cuba

Noviembre 6, 2009

Presentación del GIRSCC ante el 137 Período de Sesiones de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos


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Actualidad laboral y sindical en Cuba. Movimiento sindical independiente.

Agradecemos a los comisionados la oportunidad de comparecer ante esta audiencia y a los miembros de la secretaría ejecutiva su labor de apoyo para facilitar nuestra participación.

Como lo corrobora documentos de los órganos normativos de la Organización Internacional del Trabajo, el informe anual del 2008 de la Confederación Sindical Internacional sobre el estado de los derechos sindicales en el mundo y, de manera consecuente, los propios informes anuales de esta Comisión,  el gobierno de Cuba persiste en la violación abierta a los Artículos XIV, XXI y XXII de la Declaración Americana de los Deberes y Derechos del Hombre relativos al derecho al trabajo y a una justa remuneración, la libertad de reunirse y manifestarse y la libertad de asociación. Complementa este cuadro el caso omiso que hacen las autoridades cubanas a su compromiso con los Convenios fundamentales de la Organización Internacional del Trabajo referidos a los derechos básicos individuales de los trabajadores,  y muy concretamente, los Convenios 87 y 98 referentes a la libertad sindical, el derecho a la negociación colectiva y a la huelga.

El Informe Anual de la Confederación Sindical Internacional, publicado el pasado 10 de julio de este año, sobre las Violaciones de los Derechos Sindicales en el mundo, se detallan abusos de los derechos fundamentales de los trabajadores en 143 países.

Los gobiernos que son citados fundamentalmente por sus características represivas en contra del sindicalismo son Birmania, Burundi, China, Colombia, Corea del Sur, Cuba, Irán, Túnez, Turquía y Zimbabwe, los cuales fueron responsables del encarcelamiento de sindicalistas a causa de sus actividades legítimas en apoyo de los trabajadores, y de la persecución de muchos otros, quienes fueron agredidos físicamente, sometidos a acoso e intimidación o arrestados por las autoridades.

Este informe pone en contexto lo que sucede en Cuba, y cito textualmente lo que expresa en sus conclusiones:

"Siguen vigentes en Cuba las mismas normas sobre el trabajo. Los trabajadores y trabajadoras se adscriben a un solo sindicato. La libertad sindical está restringida y la negociación colectiva y el derecho de huelga no están reconocidos por la ley. Varios activistas independientes que habían sido condenados a largas penas de prisión en 2003 fueron exiliados. Prevalece un sistema de relaciones laborales sui generis, en que el Estado asume el rol de todos los actores sociales."

En la mayoría de los países con cultura democrática la sindicalización, la libertad de asociación y la negociación colectiva son derechos básicos fundamentales garantizados por la ley y protegidos por el Estado. En Cuba estos derechos –y muchos otros, como la libertad de expresión, de difusión del pensamiento, de contar con garantías procesales de acuerdo a los estándares internacionales cuando se acude a tribunales, el libre acceso a Internet, las manifestaciones públicas y el derecho a la huelga, la emisión de opiniones políticas- son objeto de criminalización.

En las cárceles cubanas más de 200 prisioneros políticos continúan en condiciones infrahumanas y degradantes, sin que se vea solución a este problema. Entre ellos un grupo de dirigentes sindicales que permanecen  injustamente en prisión desde marzo de 2003, sin haber cometido otro delito que defender sus libertades políticas y sindicales y asumir la defensa del trabajador cubano. De su dramática situación actual, conocerán por  testimonios directos desde Cuba.

Una de las características de los gobiernos totalitarios es la centralización y el total control sobre la economía y la sociedad. Bajo la falaz terminología de “gobierno de los trabajadores”, el régimen cubano se ha entronizado y perfeccionado, aun cuando algún canciller europeo quiera verlo de otra manera y desee ofrecerle al gobierno cubano una salida decorosa a la difícil situación que enfrentan. En el transcurso  del año 2009 hemos visto un regreso a la vieja ideología de “mano dura” frente a la Unión Europea y los recientes cambios que el gobierno de los Estados Unidos ha generado.

El actual gobierno de Raúl Castro ha endurecido sus acciones contra la sociedad civil –y como parte de ésta el sindicalismo independiente-, asegurándose de sellar cualquier rendija de apertura en lo que respecta a las libertades fundamentales que le corresponden al pueblo cubano.

En Cuba no existe libertad sindical porque no existe democracia. Derechos internacionalmente reconocidos como la Libertad Sindical y Negociación Colectiva son pisoteados. Son habituales las prácticas anti-sindicales y la discriminación por opiniones sindicales que no coincidan con las posiciones del Partido Comunista, al cual se subordina la Central de Trabajadores de Cuba, único sindicato autorizado por el gobierno, la que en sus estatutos contempla que –y cito textualmente- “reconocen abierta y conscientemente la dirección superior del Partido Comunista de Cuba, como destacamento de vanguardia y máxima organización de la clase obrera, acogen, hacen suya y siguen su política”.

En Cuba abunda el despido de trabajadores y familiares por el sólo hecho de intentar crear un sindicato independiente de las estructuras estatales. Los trabajadores por cuenta propia son constantemente acosados e impedidos de ejercer  su gestión. Los demócratas cubanos son perseguidos, agredidos, encarcelados y exiliados. Los testimonios directos desde Cuba, y del compañero Aurelio Bachiller y Caridad Díaz Beltrán, ilustrarán a la Comisión a este respecto.

La modalidad represiva de detención temporal, con interrogaciones, humillaciones y amenazas, típica de los últimos años, cobró un matiz escalofriante este año cuando la Seguridad del Estado detuvo a cuatro sindicalistas independientes y les tomó muestras físicas para análisis de ADN y para un supuesto “banco de olores.” Por otra parte, los trabajadores por cuenta propia han sufrido un incesante acoso este año como consecuencia directa de las nuevas regulaciones emitidas por el gobierno el pasado noviembre, supuestamente contra “desvíos, ilegalidades y corrupción” pero en realidad una perfecta justificación para un feroz operativo contra la iniciativa independiente.

La muestra más reciente de la represión gubernamental contra miembros de la sociedad civil se está llevando a cabo frente a la vivienda de Vladimiro Roca, donde 11 opositores decidieron plantarse el 9 de octubre en protesta a las prácticas represivas de que son objeto. El gobierno ha intensificado contra ellos los actos de repudios, gritándoles obscenidades y apedreando la casa. Actos como estos son reprochables y toda la responsabilidad por lo que pueda suceder allí recaerá sobre las autoridades cubanas, las cuales siguen incitando al odio y la violencia en contra de la oposición pacífica.

Cuba en el contexto internacional

El 3 de junio último los miembros de la OEA aprobaron por consenso el derecho de Cuba a pedir el reingreso al organismo. Como era de esperar para personas que conocemos cómo funciona el sistema, Fidel Castro respondió no querer saber nada de esta organización y  volvió  a tildar a la OEA de “cómplice de todos los crímenes cometidos contra Cuba”. Asimismo, el presidente de la Asamblea Nacional cubana, Ricardo Alarcón, anunció que “a pesar de la histórica decisión, el gobierno cubano no tenía ningún deseo de volver a la OEA, que lo que se hizo fue corregir un error histórico”. Años atrás los calificativos dados a la OEA y a su secretario general por el régimen cubano son irrepetibles en esta audiencia por una cuestión de decencia.

No quiero juzgar decisiones de ningún organismo internacional, eso le corresponde al pueblo cubano. Sólo quiero recordar que en mi país no existe democracia, la cual tiene características ineludibles: un régimen plural de partidos y organizaciones de la sociedad civil; separación e independencia de los poderes públicos; la libertad de expresión y de prensa; respeto a los derechos humanos y libertades fundamentales; el estado de derecho; elecciones periódicas, libres y justas; y el derecho de los trabajadores a asociarse libremente.

En el Tercer Período Ordinario de Sesiones de la VII Legislatura de la Asamblea Nacional del Poder Popular, celebrado el pasado 1 de agosto, Raúl Castro expresaba: “Me veo en la obligación, con todo respeto, de responderle a los Estados Unidos y de paso también a los que en la Unión Europea nos reclaman gestos unilaterales en la dirección de desmontar nuestro régimen político y social. A mí no me eligieron Presidente para restaurar el capitalismo en Cuba ni para entregar la Revolución. Fui elegido para defender, mantener y continuar perfeccionando el socialismo, no para destruirlo”.

Recientemente el régimen cubano, utilizando sus poderes absolutos, indultó a  un prisionero  político y autorizó a otros dos a salir del país. Según la prensa internacional esto ocurrió por gestiones del gobierno español. Nosotros vemos con agrado cada vez que es liberado un prisionero político, pero queremos llamar la atención sobre una reciente declaración distribuida en la Habana por un  grupo de 37 presos políticos cubanos donde han criticado la actual política española hacia Cuba y han considerado un “menosprecio” la actitud del ministro español de Asuntos Exteriores, por negarse a reunirse con la oposición pacífica durante su reciente viaje a la isla.

Los 37 firmantes (condenados en abril de 2003 a penas de hasta 28 años de cárcel) agradecen al gobierno español las gestiones que han permitido la liberación del preso Nelson Aguiar, así como la autorización para salir de la isla a dos opositores, pero subrayan que estos gestos “no deben considerarse demostrativos de voluntad de cambios en general del gobierno cubano, que merezcan modificaciones en la política de España y la Unión Europea”.

Recientemente, el ex presidente checo Václav Havel, quien luchó contra una dictadura similar a la que sufrimos los cubanos, hizo unas reflexiones que no deben ser desoídas: “La UE padece esa antigua enfermedad europea que es la tendencia a aceptar el mal, a cerrar los ojos y cooperar con países autocráticos y a veces incluso dictatoriales. Creo que los nuevos miembros de la UE, que tienen una experiencia reciente del totalitarismo, deberían alertar en este sentido. Porque la complacencia hacia el mal nunca ha obligado al mal a retirarse.”

El pasado 28 de octubre el periódico El País se hacía eco de las declaraciones del recién nombrado embajador cubano en España Alejandro González Galiano, el cual respondía al gobierno del presidente Zapatero y al presidente Barack Obama  y cito:

“Cuba quiere hablar cara a cara con EE UU, en condiciones de igualdad y sin que España intermedie. No estamos dispuestos a discutir o a ventilar con terceros lo que corresponde resolver a los cubanos”.

Soy  pesimista en mis pronósticos, pero el gobierno cubano lo único que busca es ganar tiempo para que la Unión Europea termine con lo poco que queda de posición común, y por otro lado el gobierno de los Estados Unidos le continúe suavizando medidas de orden económico para subsistir a la severa crisis económica que atraviesa. En ninguno de sus escenarios futuros el gobierno cubano contempla un proceso de cambio o apertura y mucho menos de relaciones cordiales con lo que ellos califican como “imperio”. Para los dirigentes cubanos, decadentes y enfermos de poder, sólo existe un escenario: perpetuarse en el poder a toda costa y costo y fomentar en América Latina organizaciones alternativas a las tradicionales que hemos conocido. El ALBA es una muestra de ello.

En mi país sólo los opositores, los presos políticos y dirigentes del gobierno que ven el proceso de agotamiento en que se encuentra el sistema serán los entes de cambios, y hacia ellos debe ir todo nuestro apoyo.

Lamento que algunos pueblos de América Latina estén sufriendo la herencia de lo que va quedando del sistema totalitario cubano. A ellos: mírense en el espejo y no permitan que continúen desmontando las estructuras democráticas, porque llegará el punto de no retorno.

De ahí me permito sugerirle a la Comisión algunas acciones:

Muchas gracias.

Joel Brito
Director del Grupo Internacional para la Responsabilidad Social Corporativa en Cuba.

6 de noviembre del 2009

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