La gestión privada triunfa en la agricultura

Un Mercado Agropecuario de Oferta-Demanda, en El Vedado. (Jorge L Baños, IPS)

Según estadísticas oficiales, los actores privados de la agricultura cubana obtuvieron la preeminencia en 10 de los 13 indicadores seleccionados.

La Habana, Cuba | Cuba Sindical Press – Los gobernantes cubanos, en su afán por apropiarse de todo cuanto existe en la isla, nunca han visto con buenos ojos los negocios privados ni las palancas del mercado en la actividad económica.

Cuando han debido acudir a tales realidades y mecanismos, como sucede en el presente, lo han hecho por la urgencia de sacar a flote una economía que amenazaba con colapsar debido a los excesos de estatismo y planificación centralizada. Pero siempre, y ahora también lo comenzamos a observar, han dado marcha atrás a las reformas una vez conseguidos algunos de sus objetivos más apremiantes.

Por tal motivo imaginamos que no se sientan muy felices con las cifras publicadas recientemente por su propia Oficina Nacional de Estadísticas e Información (ONEI) acerca de la producción y comercialización en la agricultura durante el período enero-marzo de 2017.

El acápite de la ONEI titulado “Sector Agropecuario Indicadores Seleccionados” refleja que, en el referido lapso, los actores privados de nuestra agricultura –usufructuarios de tierras, propietarios y miembros de las cooperativas de créditos y servicios (CCS)–, con solo el 39,7% de la superficie cultivada del país, produjeron el 73,9% de las viandas, el 78,2% de las hortalizas, el 77,6% del arroz, el 88,4% del maíz, el 71,2% de los frijoles, el 82,2% de los cítricos, el 89,4% de las frutas, el 66,5% de la carne de ave, el 80,2% de la carne ovino-caprino, y el 55,2% de la leche fresca obtenida en la isla.

Mientras tanto, las entidades estatales lograban la supremacía únicamente en las producciones de carne bovina, carne de cerdo y huevos. Es decir, que los actores privados obtuvieron la preeminencia en 10 de los 13 indicadores seleccionados en el citado documento de la ONEI.

Por otra parte, los Mercados Agropecuarios de Oferta-Demanda (MAOD) y los vendedores ambulantes o carretilleros tuvieron un crecimiento mayor en sus ventas que los Mercados Agropecuarios Estatales (MAE), también durante el período enero-marzo de 2017.

Otro documento emitido por la ONEI, este titulado “Ventas de Productos Agropecuarios. Indicadores Seleccionados”, da cuenta de que la comercialización en los MAOD y los carretilleros aumentó, en el referido lapso, un 116,9% en el caso de los primeros, y un 24,8% para los segundos con respecto a igual período de 2016. En cambio, las ventas en los MAE solo crecieron un 1,1%.

Ante tal evidencia, lo lógico era esperar que las autoridades estimularan la labor comercializadora de esos actores privados, casi todos registrados como trabajadores por cuenta propia. Sin embargo, la animadversión del castrismo hacia las actividades privadas hizo que en una reunión reciente del Consejo de Ministros, convocada para “perfeccionar el trabajo por cuenta propia”, se dictaran medidas que significan un golpe mortal para el futuro de la comercialización privada en el sector agropecuario.

De ese cónclave emergió la decisión de no entregar nuevas licencias para las actividades de vendedor mayorista de productos agropecuarios, vendedor minorista de productos agropecuarios, y carretillero o vendedor de productos agrícolas de forma ambulatoria.

O sea, que cuando por cualquier motivo cesen en sus labores los trabajadores por cuenta propia que actualmente poseen licencias para desempeñarse en esas actividades, ellas desaparecerán del panorama comercializador de la isla.

La ausencia del vendedor mayorista ya de por sí haría desaparecer los MAOD y los carretilleros, pues esos vendedores al por mayor son los encargados, en la mayoría de los casos, de trasladar los productos desde las manos del productor hasta los sitios donde son adquiridos por los consumidores.

Lo anterior implica que el futuro de la comercialización en el agro dependerá en buena medida de la Empresa Estatal de Acopio, una entidad que, no obstante los anuncios oficialistas en el sentido de que mejorará su gestión, no parece muy probable que pueda despojarse de un pasado colmado de ineficiencia.

Era previsible que los elementos de línea dura de la nomenclatura raulista tomaran alguna venganza contra actores económicos que los derrotaron en buena lid.