Los candados del perfeccionamiento

Miami | Jorge Olivera Castillo | Cuba Sindical Press – Antes de delegar una parte, por supuesto que ínfima del poder; Raúl Castro atornilla al conservadurismo más rancio los cambios que se llevan a cabo en la economía desde su ascensión oficial a la presidencia del país, en el 2008.

Hace unos días se supo del congelamiento de la entrega de licencias para ejercer varios trabajos por cuenta propia.

Tal decisión confirma las sospechas de que las medidas aperturistas en algunos sectores de la economía no responden a un programa real de desarrollo sino que son parte de una visión retardataria y peligrosa de un grupo de poder que quiere mantener a toda costa el control total de las fuerzas productivas y los medios de producción.

Aquellas aproximaciones a la racionalidad, conocidas como Lineamientos de las Políticas Económicas y Sociales del Partido y Revolución, aprobadas durante las sesiones del 6to Congreso del Partido, celebrado en el 2011, resultan a la luz de los acontecimientos, una burda coartada sin otro fin que venderle, tanto al mundo como a los que viven dentro de las fronteras nacionales, el falso compromiso para sacar al país del estancamiento.

¿Dónde están los progresivos índices de crecimiento que se derivarían de la reforma estructural que contemplaba entre otras cosas la implantación de un sistema monetario proveedor de las bases para acabar con un sistema contable lastrado de ineficiencias y manipulaciones estadísticas?

¿Y qué de los incentivos para atraer inversiones foráneas que ayudarían a dar un salto cualitativo en el mercado laboral y en las tasas salariales, cuyo promedio nacional sigue siendo menos de 1 dólar diario?

¿Y de la disposición  para estimular la creación de empleos con el objetivo de aliviar la congestionadas nóminas de las fábricas y empresas del Estado, donde el denominador común es el ausentismo, la improductividad, el robo y el sobredimensionamiento de los éxitos?

Las nuevas regulaciones, aprobadas por el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social (MTSS), derriban las pocas esperanzas que quedaban en pie en cuanto a las probabilidades de una sustitución tan siquiera parcial de los postulados fundamentalistas asumidos por la elite de poder.

Con esta señal, es posible saber de antemano las pautas de un castrismo con Fidel en la tumba y Raúl ejerciendo el poder tras bambalinas a partir de febrero del 2018.

La opinión del eminente pensador cubano Manuel Moreno Fraginals de que Cuba estaba destinada a ser un país capitalista y pobre dista de concretarse tal y como él lo previó.

De la pobreza no hay mucho que agregar, pero en lo referente al cambio de modelo, el general-presidente se encarga de desmentirlo con el reciente portazo que asegura la continuidad por los senderos del estalinismo.

Sepultar las pretensiones de cientos de personas de procurarse el sustento fuera del monopolio estatal, bajo la cobertura del llamado perfeccionamiento del modelo, es un hecho diametralmente opuesto a lo que demandan las circunstancias.

Puro surrealismo tropical. Razones que acreditan el interés de avivar los efectos de una crisis que puede conducirnos al caos.

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