Nace Alternativa Democrática Sindical de las Américas, disidencia de la CSA

En una de sus primeras declaraciones, la ADS fustigó al gobierno de Maduro y condenó militarización de la sociedad civil

COLOMBIA | Agencia de Información Laboral (ail.ens.org.co) – Alternativa Democrática Sindical de las Américas (ADS) es el nombre de la nueva confederación para esta región del mundo, que la semana pasada tuvo su congreso fundacional en Bogotá, como una escisión de la Confederación Sindical de las América (CSA).

Por Colombia, la CGT lideró el proceso que llevó a la conformación de la nueva confederación, tras haber pertenecido a la CSA durante 8 años. Por su parte, las otras dos centrales colombianas, CUT y CTC, se mantuvieron en su respaldo a la CSA, y consideraron como un “grave error” la decisión de escindirse por parte de la CGT y demás organizaciones, a las que exhortaron a revisar su posición.

Según información divulgada por la organización del congreso de constitución de la ADS, realizado entre el 16 y el 20 de abril, asistieron cerca de 400 delegados de centrales sindicales de países de Suramérica y el Caribe. Entre las organizaciones firmantes, aparte de la CGT de Colombia, figuran Fuerza  Sindical de Brasil; Confederación Revolucionaria de Obreros y Campesinos (CROC) y la Central de Trabajadores de México (CTM), ambas del país azteca; Confederación de Trabajadores de Venezuela; Central Autónoma de Trabajadores y la Confederación de Trabajadores del Perú; Central Nacional de Trabajadores del Paraguay; Unión Nacional de Trabajadores Chile; Central General Autónoma de Trabajadores de Panamá; Confederación de Trabajadores del Ecuador; Central Puertorriqueña de Trabajadores; Confederación de Trabajadores de Honduras; Central Autónoma de Trabajadores de Chile; Federación de Trabajadores de Aruba, entre otras.

Sobre las razones que llevaron a la división, se menciona la “falta de independencia” de la CSA frente a los gobiernos de Venezuela, Brasil, Ecuador, Bolivia, Nicaragua, Chile y Argentina”. Sostienen que la ADS permitirá “oxigenar y desarrollar un sindicalismo más incluyente y enfrentar cohesionadamente los retos que plantean el reordenamiento político, económico y social en la región de las Américas”.

En una de sus primeras declaraciones, la ADS fustigó al gobierno de Maduro en Venezuela, “por ser un gobierno represivo, antidemocrático, que está atacando a los trabajadores y al pueblo”. Asimismo, condenó la orden de militarizar la sociedad civil venezolana, y expresó su temor de que tal decisión genere una sangrienta guerra interna en el vecino país. Reclaman de los gobiernos del mundo, de las ONG y la sociedad civil, una acción decidida para presionar la solución pacífica y democrática de la crisis en Venezuela, la cual amenaza con afectar a todos los países de la región.

Por otra parte, ADS expresa su total respaldo a los trabajadores de Argentina que luchan contra las “regresivas medidas económicas adoptadas por el Gobierno del presidente Mauricio Macri y en defensa de los derechos humanos”. Exige diálogo social para concertar las políticas laborales, económicas y sociales con las organizaciones sindicales.

Como invitada especial al congreso constitutivo de la ADS asistió Mariela Barragán, viceministra de Relaciones Laborales e Inspección del Ministerio de Trabajo de Colombia, quien dio la bienvenida a la nueva organización y resaltó su propósito de convertirse en un “sindicalismo de valores” en beneficio de la clase menos favorecida. Insistió en que el fortalecimiento del sindicalismo es un gran reto y meta del Ministerio de Trabajo, y en ese sentido instó a los delegados de la ADS a seguir trabajando vigorosamente, “pues solo la fuerza de la unidad llevará al movimiento sindical a la victoria”.

El ideario de ADS

La nueva organización, según las líneas de su manifiesto, nace con un amplio plan de trabajo, que comprende la lucha contra las políticas de tercerización laboral, por el trabajo decente, la libertad sindical y diálogo social; por la erradicación del trabajo infantil y los abusos contra los inmigrantes, la lucha contra la corrupción, la defensa de los derechos humanos y de un modelo alternativo de desarrollo que preserve el medio ambiente, entre otras reivindicaciones.

En la nueva organización sindical de Las Américas tendrán amplia representación trabajadores de los sectores público y privado, las mujeres, los jóvenes, los campesinos, los pensionados, los afrodescendientes, los pueblos indígenas, los discapacitados entre otros, que tradicionalmente han sido marginados”, se lee en el manifiesto.

Y agrega: “Tenemos la responsabilidad de convertir a nuestros países en naciones con justicia, solidaridad, humanidad y desarrollo sostenible mediante la solidaridad y la cooperación con las poblaciones más empobrecidas, o que están sufriendo los abusos de regímenes totalitarios“.

En declaraciones a Caracol Radio, el presidente de la CGT de Colombia, Julio Roberto Gómez, señaló al respecto: “Nosotros somos una organización de izquierda y vamos a seguir trabajando. No sabemos cuál va a ser la línea que va a seguir la CSA, pero Alternativa Democrática Sindical asume como corresponde la defensa de los derechos de los trabajadores”.

Por su parte, Isaías González Cuevas, secretario general del CROC y a la vez senador del PRI de México, señaló que “confía en que los acuerdos que adopten incidan en una nueva relación entre el gobierno, empleadores, trabajadores y sociedad, en el que la perspectiva esté centrada en la primacía del trabajo sobre el capital, tripartismo y el diálogo social, y contra las prácticas de “un sindicalismo internacional que se ha olvidado de la defensa de los intereses de la clase trabajadora”.

¿Qué opinan las otras centrales?

En Colombia, la creación de ADS no ha tenido buen recibo por parte de la CUT ni de la CTC, las cuales ratificaron su pleno respaldo a la CSA y a la CSI, al tiempo que desvirtuaron las razones que llevaron a la CGT y demás organizaciones sindicales a escindirse.

El presidente de la CUT, Luis Alejandro Pedraza, la calificó como una decisión “equivocada”, porque de esa manera se aíslan del mundo, por cuanto se retiran de una organización que, como la CSA y la CSI, tiene 138 millones de afiliados y constituye el 99% de la representación del sector de los trabajadores ante la OIT. “Por su debilidad no van a tener interlocución en los grandes centros de debate, como OIT y demás organismos de Las Américas, e incluso frente a temas como el TLC, la OCDE”, explicó.

Pedraza calificó la acción de la CGT y las otras confederaciones disidentes como “antidemocrática”, por cuanto no la consultaron con sus bases en congresos plenarios, sino que fue decidida por las directivas de las confederaciones. Además, subrayó, la disidencia poco afecta la unidad y la fortaleza de la CSA y CSI en el mundo. “Entre 138 millones de afiliados, el número de trabajadores que representa la nueva confederación no es significativamente importante”, anotó.

Sobre las razones políticas que llevaron a la división, el presidente de la CUT Colombia dijo que éstas no soportan un análisis: “Plantean que se retiran de la CSA para defender la democracia, la justicia social, la libertad de organización, que son precisamente los ejes fundamentales de la CSA y la CSI. Dicen que es una central de izquierda, pero condenan al gobierno de Venezuela y critican a los gobiernos alternativos de Ecuador, Bolivia, El Salvador. Tienen una confusión que no les permite definir su norte político”.

Sin embargo, exhortó a las organizaciones disidentes para que revisen su posición. “Estaremos siempre atentos a procurar las mejores relaciones con la CGT y la CTC, y a llegar a acuerdos en los asuntos de interés común, si ellos así lo consideran. No estamos en una actitud de rechazo institucional, pero sí consideramos que cometieron un error grave”, puntualizó.

A su vez Miguel Morantes, presidente de la CTC, opinó sobre el particular:

La CTC no está en ese plan de división. Somos afiliados fundadores de la Confederación Sindical de las Américas, y antes fuimos de la Orit, su antecesora. Siempre hemos mantenido fidelidad con esta organización, que consideramos ha desarrollado un importante papel en este continente, ha defendido los derechos laborales y sindicales de los trabajadores. También tiene la Plataforma Social, que contiene todos los elementos políticos, sociales y medioambientales que corresponden con los objetivos de desarrollo sostenible. Consideramos que de ninguna manera es necesario dividirnos o distraernos de esos objetivos. Dividir esos esfuerzos no es bueno, por consiguiente no apoyamos la propuesta de la ADS” .

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