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Septiembre, 2007

Cuba en la cuerda floja

Reinaldo Cosano Alén, Sindical Press

LA HABANA, Cuba (www.cubanet.org) - Diferente a cualquier otra nación del planeta, Cuba vive en permanente incertidumbre, como sobre una cuerda floja.
De contradicción en contradicción, de salto en salto, muchas veces errático, el cuerpo social que pareció emerger muy vigoroso en 1959, ha llegado a su "tercera edad" cansado y sin brújula.

El régimen, con Raúl Castro al frente, deja entrever vientos de renovación, e insinúa esperanzadores cambios a lo chino, con la aclaración de que se mantendrá la ortodoxia política; pero no permite conocer qué rumbo seguirá, ni el alcance de los pasos presentes, inevitables para subsistir. De esta propuesta surgen debates inútiles y un rosario de contradicciones.

Mientras en una de sus reflexiones Fidel Castro plantea: "Nadie se haga la menor ilusión de que el imperio negociará con Cuba", su hermano Raúl, en su discurso del 26 de julio (y en otros momentos), tiende la rama de olivo a Estados Unidos, aunque con la innecesario coletilla: "en condiciones de igualdad". En tanto continúan fluidas y crecientes las transacciones comerciales con exportadores estadounidenses con la anuencia del Departamento de Agricultura norteamericano.

Se acaba de reportar la venta a la isla de 100 mil toneladas de trigo, y en agosto Dakota del Norte anunció la exportación de 100 toneladas de semillas de papa para la próxima siembra de invierno.

Con ventas sobre los 483,5 millones de dólares, Estados Unidos se ha convertido en el principal socio comercial de Cuba, superando este año a Venezuela y China.

Los pronunciamientos de los precandidatos demócratas a la presidencia de los Estados Unidos, Barack Obama e Hillary Clinton prometiendo una política más abierta de Estados Unidos, y fustigando al mismo tiempo al gobierno de la isla por la falta de libertades, es un nuevo ingrediente en el acrobático balanceo de la cuerda floja cubana.
De todos modos, ya hay escozor político, manifiesto en las críticas a Obama y Clinton por no pedir el levantamiento del embargo y un cambio político en Cuba.

En otra de sus reflexiones, Fidel Castro dice: "Continuaremos adquiriendo el material (bélico) necesario y las bocas de fuego pertinentes, aunque no creciera el famoso PBI del capitalismo".

Raúl Castro, curiosamente, no termina sus discursos con el grito Patria o Muerte Venceremos, sino con el dulcificado Viva Fidel y la Revolución. Sin poner a un lado las armas, está más empeñado en reducir la importación de alimentos y sustituirlos por los de producción nacional.

La tensión entre Cuba y los Estados Unidos porque no se han cumplido los acuerdos migratorios, y los problemas de siempre de la sociedad cubana, que se agudizan cada día que pasa, son claros indicios de que si no se afloja la cuerda (y pronto) se partirá, y el equilibrista caerá, tal vez al fondo de un pozo ciego.