Junio 6, 2008
Aníbal Cabrera*
En las elecciones del nuevo Consejo de Administración de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), celebradas el pasado 2 de junio en el marco de la 97ª Conferencia Internacional del Trabajo que actualmente se reúne en la Ciudad de Ginebra Suiza, Cuba perdió su posición de principal que venía ejerciendo desde 2005.
Tanto como su ascenso hace tres años, el cual no significó un triunfo entonces -tal como los órganos oficiales quisieron promocionarlo-, su salida en esta Conferencia no es una particular derrota. Tanto antes como ahora se trataba y se trata de un sencillo mecanismo de rotación dentro del Grupo de países Latinoamericanos (GRULA), que es respetado por el resto de los gobiernos, como se hace con cada una de las regiones del mundo. Pero el hecho cierto es que por los próximos tres años Cuba no tiene poder de voto en el organismo rector de la OIT, situación que contribuirá a agilizar los casos y denuncias que por las más abiertas y descaradas violaciones a las normas fundamentales del trabajo se han presentado contra el régimen cubano y se presentarán en el futuro ante este foro internacional.
Pasarán tres importantes años para que Cuba trate de regresar al Consejo de Administración. Pero de aquí hasta allá mucha agua correrá y esperamos que el país pueda merecer su regreso por los cambios registrados y el comprobado respeto a los derechos humanos y laborales. Si no, esperamos que pueda bloquearse su regreso.
*Director Internacional de la CTV de Venezuela.