Agosto 6, 2008
Hernán Yanes. Comentario para Recuento Informativo de Radio República, agosto 5, 2008.
Ayer 4 de agosto del 2008 Granma publicó una nota del periodista Lino Luben Pérez de la AIN titulada “Admiten utilidad de iniciativa laboral cubana”. En la misma se citaban declaraciones de Germán López Morales, nuevo director para México y Cuba de la Oficina América Latina- El Caribe de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) afirmando que Cuba sería algo así como un modelo para otros países, porque -en su opinión- en la Isla el trabajo era un derecho “institucional”. Todo esto en ocasión de la reciente visita a nuestro país de ese funcionario de la OIT, según la nota para cumplir con una invitación de Morales Cartaya, ministro de Trabajo y Seguridad Social de la dictadura.
Y el periodista aprovechaba la retórica de ocasión del visitante para rellenar su propio texto con breves datos sobre la historia de la OIT, así como para repetir la fantástica tasa oficial de desempleo, presuntamente de un 1, 9 %, además de hacer loas a los sindicatos pro patronal y apéndices del comité Central agrupados en la CTC. Por supuesto, el autor omitía las numerosas denuncias de sindicalistas independientes de nuestro país acerca de habituales contubernios y acomodos de algunos directivos y burócratas de la OIT con el gobierno cubano. Fenómeno que por consiguiente no es nada nuevo.
Pero sí parece que este reportero de Granma olvidó que meses atrás, en medio de la confusión entre los periodistas estatales de si por fin el gobierno de Raúl Castro iba a permitirles un poco de flexibilidad en ciertos temas, aparecieron aislados reportajes en Juventud Rebelde, Granma y otros medios acerca de decenas de miles de personas que a diario deambulan sin ocupación alguna por las vías y espacios públicos de las urbes de la nación, empezando por La Habana. Lo que magistralmente resumía el destacado economista independiente cubano Oscar Espinosa Chepe, entre otros trabajos en el titulado “Falsificaciones al descubierto”, publicado en CubaNet con fecha de 18 de diciembre del 2007. En este y otros análisis Chepe ha demostrado como el subempleo y el desempleo constituyen resultantes en constante aumento de la agudización de la crisis estructural de la economía cubana.
Igualmente en los primeros meses de este año ha habido cierto número de artículos en la prensa estatal (incluso con motivo de las sesiones de la Asamblea Nacional del Poder Popular el pasado julio) dedicados a la enorme cantidad de jóvenes “desvinculados” (que bien se sabe es eufemismo para evitar usar la palabra desempleados) que existen hoy en el país. Así que ni siquiera la infundada cifra oficial de desempleo a la que se aferran los más altos funcionarios del régimen desde el 2004 resiste el menor contraste con algunos de los datos publicados en su propia prensa nacional y de provincias, a pesar de las medias tintas y apologías.
Como más de una vez ha explicado Joel Brito, en este tema del desempleo como en tantos otros, la dictadura cubana carece por completo de estadísticas creíbles que no se encuentren contaminadas y subordinadas a los intereses políticos del gobierno. De entrada, en sus estadísticas oficiales sólo reconocen a quienes se registren a buscar empleo en las direcciones municipales de trabajo - oficinas de control que se sabe evita la inmensa mayoría de la gente para escapar a la ulterior persecución y presión gubernamentales para intentar imponerles a toda costa ofertas de oficios allí tan frecuentes y poco atractivas, como convertirse en sepultureros, cazadores de cocodrilos o jornaleros agrícolas con salarios de hambre en comunes pesos cubanos.
Acaba de pasar un Congreso de la UPEC y ahora vemos cómo la línea que parece se ha decidido seguir en los medios de comunicación del castrismo no es precisamente rectificar, sino continuar con la misma mentira; empeñándose en desconocer al desempleo como uno de los más importantes flagelos de la sociedad cubana actual.
Y hasta la próxima.