Sitio oficial del Grupo Internacional para la Responsabilidad Social Corporativa en Cuba

Agosto 19, 2008

Surrealismo

Jorge Olivera Castillo, Sindical Press.

LA HABANA, Cuba, agosto (www.cubasindical.org) - Escribo para saber que el presente existe. Así también aprendo que el futuro no es un discurso roto, una fábula sobre la brisa, la falda de cualquier utopía. A través de la palabra escrita -sin miedo- salgo del pasado. El sitio donde el socialismo me enclaustró a la fuerza. Me convenzo de ello cuando paso revista a los basurales en pleno crecimiento y veo  a los viejos desperdigados por doquier con un amasijo de periódicos que intentan revender al 400 %. En el estanquillo estatal cuestan 20 centavos en moneda nacional. Poco después se oye el balbuceo que permiten las encías sin dientes proclamando el nuevo precio: un peso. Hay quienes apelan al alcohol barato y a la droga para ahogar las penas y amortiguar el puñetazo del destino.

Así sobrevive un ejército de ancianos. Le acompañan discapacitados físicos y mentales y ex –trabajadores que se cansaron de buscar la ruta de escape en un callejón sin salida. Es la geografía de su tragedia. Las tablas podridas que obtuvieron en el naufragio. Son los únicos flotadores al alcance de sus manos cubiertas de polvos, sudores rancios y olvidos.

En las latitudes del pretérito es fácil toparse con una siembra de charcos inmundos, despatarrarse en alguno de los cráteres de la tierra pobre del barrio de Jesús María o Belén, tener un encuentro con las ruinas del último derrumbe.

Es la parodia de una guerra que ha desfigurado a Cuba. Un conflicto entre el centralismo a ultranza y la realidad, entre los decretos infalibles y la omnipotencia de la corrupción. Nada de plomo y metralla, pero ¡qué capacidad destructiva la de estos contrincantes!

Debo traer a colación la soberanía, el nacionalismo, los arranques patrioteros. Bajo esos toldos es que la nación agoniza. En cada caminata repaso la cuantía del descalabro material y ni por casualidad me atrevo a hacer valoraciones reconstructivas. Sería una aberración en medio de las refriegas del día a día. Pues las batallas continúan y el armisticio brilla por su ausencia.

Reportar las incidencias desde mi búnker es lo mejor que me ha podido pasar. De esta manera salgo de la órbita involutiva.

Es un viaje breve, intermitente, fugaz, pero en el cual obtengo el impulso para proseguir de pie en esta guerra contra los demonios de la pobreza y de otras potestades.

La revolución hurtó el presente y me oferta un futuro luminoso hasta ahora invisible. Es mucha la neblina de por medio. A pesar de todo cuento con una táctica para ver tan siquiera los destellos.

Lo más nítido aquí es el pasado. Basta con asomarme en la ventana y ver amplificados en mis pupilas los solares carcomidos por el abandono, las trifulcas interpersonales por cualquier asunto baladí, escuchar el lenguaje de la selva en escuelas y vecindarios.

En esos mundos me desenvuelvo. Al menos tengo la dicha de darme una escapadita sentado frente a la laptop creyéndome que estoy en el presente aunque mire con asombro el mismo mobiliario de cuando tenía 6 años. Cosas de esta guerra sucia. Secuelas de los cañonazos-con silenciador- que dispara a diestra y siniestra el socialismo real.

oliverajorge75@yahoo.com

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