Presentan una demanda contra Visa y Mastercard bajo la ley Helms-Burton

EFE | Una firma de abogados presentó en una corte federal de Estados Unidos una demanda judicial bajo la ley Helms-Burton contra Visa y Mastercad por operar sus sistemas de pago en dos propiedades que fueron confiscadas después del triunfo de la revolución en 1959.

Los demandantes acusan a los demandados de ofrecer sus servicios de redes de pago en los hoteles Iberostar Tainos, Meliá Las Antillas, Blau Varadero y Starfish Varadero, ubicados en dos bienes que fueron confiscados a la familia de Robert Glen, informó este miércoles el Consejo Comercial y Económico EEUU-Cuba.

El proceso es posible tras la activación en 2019 del título III de la Ley Helms-Burton de 1996, que estuvo en suspenso durante más de 20 años y que permite este tipo de acciones judiciales contra aquellos que se beneficien de bienes decomisados en Cuba.

“Hoy las dos propiedades son el sitio de cuatro complejos turísticos frente al mar, que en conjunto cuentan con más de 1.400 habitaciones, además de docenas de piscinas, restaurantes y barras”, señala la demanda, que fue enmendada en marzo pasado

Según el Consejo Comercial y Económico EE.UU.-Cuba, las autoridades estadounidenses han “certificado” 5.913 casos de ciudadanos y empresas que pueden acogerse al Título III por un total de 1.900 millones de dólares, que con los intereses desde hace más de 60 años ascenderían a 8.521 millones.

Al permitir que los cuatro complejos turísticos playeros recauden el pago de sus huéspedes a través de las tarjetas de crédito, incurren en el usufructo de propiedades decomisadas, detalla la demanda.

Por lo menos 73 cubano-estadounidenses han presentado una veintena de demandas en cortes de Estados Unidos en busca de indemnizaciones por sus bienes expropiados.

Entre las propiedades objeto de las demandas hay puertos, aeropuertos y hoteles de cadenas europeas, principalmente españolas.

El presidente Donald Trump activó la norma después de que sus antecesores, Barack Obama, George W. Bush y Bill Clinton, nunca quisieron hacerlo por las implicaciones legales y comerciales con terceros países.