Próximo cobro de impuestos por uso de la tierra genera malestar en Cuba

La zona rural de Caibarién,Villa Clara, fue golpeada duramente por el huracán Irma. (MCC/Bonnie Klassen)

El cobro de impuestos por uso de la tierra previsto para 2018 llega en medio del descalabro en el sector

Miami | El anuncio de nuevos impuestos que deberán pagar a partir del 2018 los campesinos cubanos sobre la posesión y uso de las tierras está generando malestar, en medio del descalabro que provocó en el sector agrícola el paso del huracán Irma por la isla.

El programa estatal de entrega de terrenos ociosos para el cultivo y ganadería, del Ministerio de Agricultura (Minag), contempla ahora el cobro “gradual” de tributos por la tenencia y uso de terrenos cultivables lo mismo que sobre las tierras agrícolas y forestales ociosas.

Campesinos consultados por Martí Noticias coinciden en que la medida será nociva para el sector.

“Es injusto cobrarle impuestos a los campesinos (…) Esto va a traer más pobreza, más esclavitud y va a hacer que muchas personas no vean en cultivar la tierra una opción”, dijo el agricultor Rolando Pupo, de San Juan y Martínez, en Pinar del Río.

Los tributos se aplicarán según la extensión y las características de los terrenos, sobre los que se abonarán entre 120 pesos cubanos (unos 5 dólares) y 30 pesos (1,5 dólares) por hectárea, según la categoría productiva, explicó a la prensa el director de Suelos y Control de la Tierra del Minag, Eddy Soca.

En el caso de los terrenos que no están en producción agrícola, pecuaria o forestal el impuesto será de 180 pesos a 45 pesos (de 7,5 a 1,87 dólares) por hectárea de tierra ociosa.

Jorge Saldívar, que vive en el poblado de Velasco, en Holguín, dijo que “la política hacia el campesino nunca ha sido ayudarlo, ni darle la suave”.

“En vez de elevarle los impuestos (…) Debían sobrellevarlos un poco más porque el campesino es el que saca la mano para que el pueblo coma”, expresó.

Cuba tiene unos 151.000 usufructuarios que gestionan 1, 2 millones de hectáreas de tierras entregadas por el gobierno de Raúl Castro en el 2008.

La medida alcanzaría a los que arrienden unas 500.000 hectáreas de tierras aún disponibles para uso agrícola y ganadero. El propio gobierno ha dicho que estas tierras son poco “atractivas” por estar lejos de poblaciones y repletas de marabú.

“Esa medida es contraproducente en el contexto actual por la situación que ha pasado el país con los ciclones y la sequía (…) al sacarle más dinero a los campesinos, está matando a la gallina de los huevos de oro”, opinó.

El próximo cobro de impuestos por uso de la tierra se une a otros males que están golpeando al sector, entre ellos la pérdida de un alto porcentaje de las cosechas en el momento de la recolección debido a la falta de infraestructura, transporte y envases.

La pérdida de cosechas se sumó al habitual desabastecimiento en Cuba, donde además el gobierno dió marcha atrás a un plan de reformas que flexibilizó ciertas reglas a partir del 2008.

[Escrito por Rosa T. Valdés, con reporte de Adriel Reyes y Efe]