Sin combustible y con pocos bueyes para arar, arranca otra incierta campaña agrícola en Cuba

El campesino cubano debe lidiar diariamente con pésimas condiciones de trabajo y una extremada falta de recursos y maquinarias imprescindibles para su trabajo.

Entre los planes estatales para salir de la crisis está el desarrollo agrícola endógeno, una quimera en medio de tantas dificultades.

Holguín, Cuba | Osmel Ramírez Álvarez (DDC) – Con las lluvias de septiembre y en medio de una crisis alimentaria actual en el país, más aguda de lo habitual, comienza en los campos la campaña de siembra de algunos cultivos como maíz, boniato, yuca y ciertos tipos de frijoles, en lo que se conoce como “frío adelantado”. Pero los campesinos enfrentan este año retos añadidos a las ya habituales dificultades para producir.

La siembra de “frío adelantado” es parte de las bondades del clima de la Isla para la agricultura, porque realmente la campaña “de frío” ha de comenzar entre el 10 y el 15 de octubre y es la más productiva del año.

“Agosto es tradicionalmente el mes de preparar tierra”, comentó Juan Rodríguez, un experimentado campesino de Mayarí, Holguín. “Puede llover, pero no hay temporales y el agua, en vez de perjudicar, ayuda a suavizar la tierra y a podrir la yerba”.

“Si pierdes agosto te puedes embarcar, porque ya en septiembre es peligroso. Puede haber mucha lluvia como está sucediendo ahora y la roturación se hace difícil. Pero este año hay muchos campesinos atrasados porque estamos sin combustible y hay pocos bueyes”, explicó.

En la Cooperativa de Créditos y Servicio Desembarco del Granma, a la que pertenece, “solo un tercio de los 150 asociados tienen una yunta de bueyes para roturar sus tierras”, según un miembro de la junta directiva, que pidió no revelar su nombre.

“Son varias las razones: tenemos muchas fincas pequeñas que no alcanzan para tener área de pastoreo, los animales ahora son mucho más costosos, y está el problema del hurto y sacrificio de ganado mayor. Este último es sin dudas el principal problema. Hace 30 años atrás había más de 100 yuntas entrenadas para arar en esta zona, hace diez años ya eran menos de 80, y hoy tan solo tenemos alrededor de medio centenar”, añadió.

Los campesinos fabrican corraletas (corral de hierro, generalmente hechos con rieles viejos de ferrovías), “pero de todos modos les roban los animales. Se meten dentro, los matan y se llevan los perniles. Por eso, además de trabajar de día, en vez de un merecido y necesario descanso en la noche tienen que hacer guardia para cuidar los bueyes. Es una esclavitud, no en vano la gente desiste de tenerlos”, lamentó.

“Últimamente resolvíamos una parte importante de la roturación de forma mecanizada, a pesar de las dificultades de los servicios con la empresa agropecuaria. Pero este año no hay nada, ya se le informó a los campesinos”, dijo el miembro de la junta directiva.

“Y combustible, ni pensarlo. El país hizo un llamado a producir más con menos y a entregar todo lo producido, o casi todo. Pero la verdad es imposible que se puedan cumplir los planes”.

El caso de Luis Torres es un ejemplo elocuente. Tiene más de tres hectáreas de tierra fértil y estuvieron subutilizadas por dos años porque, según cuenta, los ladrones “se metieron” en su corraleta y le “mataron uno de los bueyes”.

“Estaba haciendo guardia, pero me quedé dormido porque es mucho el cansancio. Cuando abrí los ojos ya le faltaban dos perniles”.

Tampoco la empresa de tabaco cuenta en esta campaña con disponibilidad de diésel para proporcionarlo a los campesinos contratados. En este sector también hay muchos atrasos.

Y las dificultades en la preparación de tierras solo vienen a hacer más complicado un escenario tradicionalmente difícil, con problemas arrastrados durante décadas que impiden que la agricultura cubana sea eficiente.

Entre los planes estatales para salir de la actual crisis está el desarrollo agrícola endógeno, una quimera en medio de tantas dificultades. La estrategia sigue siendo demasiado estatista, dependiente de un control excesivo que impide el desarrollo real del inmenso potencial del agro cubano.