Sindicalismo de valores

La falta de derechos de los trabajadores cubanos debe constituirse en un objetivo esencial de la alternativa Alianza Democrática Sindical.

LA HABANA, Cuba | Víctor Manuel Domínguez | CUBA SINDICAL PRESS (www.cubasindical.org) – En los últimos años, el movimiento sindical internacional ha realizado alianzas estratégicas, fusiones a nivel global y continental, así como restructurado mecanismos regionales con la supuesta intención de mejorar las condiciones laborales y garantizar los derechos de la clase trabajadora mundial.

No obstante, la mayoría de esos esfuerzos no alcanzan mucho más que una década de funcionamiento, pues las consabidas alineaciones políticas de líderes sindicales con proyectos populistas de izquierda o con el empresariado neoliberal de derecha, la ausencia de consenso, la corrupción y la falta de transparencia de sus máximos líderes echan por tierra cada nuevo proyecto.

De ahí que los alrededor de 300 líderes e invitados de 25 organizaciones obrera de 13 países  de América Latina y el Caribe que, en representación de 20 millones de afiliados, se reunirán entre los días 19 y 22 del presente mes en Bogotá, Colombia, con el fin de dejar constituida la Alianza Democrática Sindical, tengan la misión de crear una organización inclusiva, duradera y que no se aparte de su función única de ampliar y defender los derechos laborales.

El proyecto de creación de la nueva central sindical, nacido del primer Encuentro Internacional Alternativa Democrática “Sindicalismo de valores, por un futuro mejor”, celebrado en México en Octubre pasado, debe cumplir  difíciles retos que frenen y dejen sin argumento el acoso de sus detractores, y alimenten con hechos el optimismo de  20 millones de afiliados y seguidores.

Durante aquel encuentro, Nilton Sousa Da Silva, de Fuerza Sindical de Brasil, y uno de los 53 seleccionados para integrar la Comisión organizadora del venidero evento, expresó: “Queremos una organización plural, democrática y de vanguardia que no se deje presionar por gobiernos o partidos políticos, y que sus decisiones sean adoptadas por consenso.” Más adelante agregó: “Queremos que la práctica democrática sea la principal característica de nuestra agrupación, la cual, además, pugnará por una efectiva paridad de género.”

La Confederación Sindical de Trabajadores y Trabajadoras de las Américas, surgida en el año 2008 de la fusión de la Organización Regional Interamericana de Trabajadores (ORIT) y la Central Latinoamericana de Trabajadores (CLAT), llegó a convertirse en una organización sindical con más de 50 millones de afiliados, pero las prácticas antidemocráticas y la corrupción de sus dirigentes le harán perder 20 millones con la constitución, en Bogotá, Colombia, de la Alternativa Democrática Sindical (ADS).

Según lo expresado por algunos de los 53 integrantes de la comisión seleccionados para organizar el Congreso fundacional de la Alternativa Democrática Sindical (19 al 22 de abril, Bogotá), la nueva organización velará por los principios de autonomía e independencia del movimiento obrero.

Entre las 25 organizaciones obreras de 13 países de América Latina y el Caribe que decidieron abandonar la CSA y pasar a integrar las filas de la ADS, se encuentran la Central Autónoma de Trabajadores de Chile (CAT), Confederación General del Trabajo de Paraguay (CGT), Confederación Sindical de Trabajadores de Ecuador (CSE) y la Fuerza Sindical de Brasil.

Además, la integrarán la Confederación de Trabajadores de México (CMT), Confederación General de Trabajadores de Colombia y otras que buscan mayor inclusión y representatividad de sus afiliados en un contexto socio laboral donde la unidad, el consenso y la autonomía son el baluarte esencial para consolidar conquistas y lograr mejores condiciones para los trabajadores.

“Sindicalismo de valores, por un futuro mejor”

Si este lema, que precedió el encuentro gestor de la ASD, es respetado y puesto en práctica por los dirigentes que resulten electos para la nueva central sindical, así como por quienes sean ratificados o sean electos al frente de las organizaciones que decidieron sumarse al nuevo proyecto, de seguro redundará en beneficio de una clase obrera que retrocede en sus aspiraciones.

El peligro creciente de que a las organizaciones sindicales de Venezuela, Bolivia, Ecuador y otras del continente, les suceda lo mismo que a la Central de Trabajadores de Cuba (CTC), convertida en cómplice y polea de trasmisión de un Estado que viola todos los derechos de su clase obrera, es algo importante a tener en cuenta si se pretende una organización inclusiva y alejada de toda exclusión por razones políticas, raza, religión o sexo.

La falta del derecho a la libre sindicalización de los trabajadores cubanos, así como al de huelga y otros mecanismos de defensa contemplados en las Normas y Resoluciones de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), deben constituirse en un objetivo esencial de la nueva organización que nazca del inminente encuentro, si se pretende crear un sindicalismo democrático.

Según las últimas noticias llegadas a este redactor, un grupo de activistas cubanos afiliados a la Asociación Sindical Independiente de Cuba (ASIC) –contraparte de la CTC– y que debían recibir un curso de capacitación en Colombia para esta fecha, fue impedido de abordar el avión por la Seguridad del Estado, en franca violación a sus derechos, como parte del acoso brutal a que son sometidos y que contempla, además, detenciones, golpizas y encarcelamiento.

Esta bochornosa violación cometida contra los interantes de la ASIC, anuncia que, si la mirada inclusiva y la transparencia democrática anunciada por los organizadores del evento no contempla en sus conclusiones una nota de protesta en apoyo al sindicalismo independiente cubano, la Alternativa Democrática Sindical no será más que otro ejercicio de entretenimiento.

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