Campesinos cubanos siguen esperando la rebaja de una tarifa eléctrica que frena la producción de alimentos

Un campesino cuida su sembrado en in Jiguaní, Granma. (AFP)

El gobierno dilata la prometida rebaja, mientras los campesinos deben pagar más de mil pesos por el servicio de electricidad

Holguín | Osmel Ramírez Álvarez (DDC) – Tras el anuncio en el espacio Mesa Redonda, de la televisión estatal, de una reducción en el costo de la tarifa eléctrica para el riego y otros gastos de la actividad agropecuaria en Cuba, llama la atención que todavía la muy reclamada “rectificación” no se haya hecho efectiva, a pesar de que los precios afectan la producción de alimentos en un momento de grave escasez.

Así lo han confirmado a DIARIO DE CUBA campesinos cubanos a quienes ya les fue hecha la lectura de gastos de marzo, y un empleado de la Oficina Comercial de la Unión Eléctrica en Holguín.

“Me volvió a llegar una tarifa eléctrica alta, de más de 1.000 pesos. La señora que lee el contador (de gasto eléctrico) me dijo que todavía nada”, comenta Julio, un productor de tabaco en Mayarí.

“No tenemos todavía ninguna orientación sobre la tarifa de riego agrícola, estamos a la espera de eso. Recibimos llamadas de los clientes al respecto, pero no hay nada nuevo aún”, dijo vía telefónica el trabajador de la Oficina Comercial de la Empresa Eléctrica.

La demora contrasta con la celeridad con que se hizo efectivo el cambio de tarifa en el sector residencial cubano, anunciado el 28 de diciembre e implementado en la medición y el cobro a partir del 1ro de enero, en el inicio mismo de la llamada Tarea Ordenamiento.

Algo simular ocurrió con la reducción de tarifa al sector no estatal. En el propio espacio de la Mesa Redonda donde se anunció la bajada, se explicó que, al otro día, sin más dilación, los clientes interesados “podían ir a cambiar sus contratos en las oficinas comerciales”, explicando detalladamente los documentos a presentar y las opciones que tenían en cada caso.

Sin embargo, para el sector agrícola cubano la información dada por la ministra de Finanzas y Precios, Meisis Bolaños Weiss, fue muy escueta: solo que habría “una disminución de la tarifa eléctrica para regadíos y otras actividades de la producción agropecuaria de entre un 28 y 25%”. Pero no aclaró en qué fecha sería efectivo y ni tampoco cuándo sería del 25 y cuándo del 28%.

Como para seguir dando esperanzas, sin la solución en las manos todavía, el primer ministro, Marino Murillo, twitteó el viernes pasado un mensaje replicando las palabras de la viceministra en la Mesa Redonda, pero esta vez aclarando que la medida tendría un carácter retroactivo, desde el primero de enero. Algo que no quedaba claro en la intervención.

Y Granma tomó el tuit como pie forzado para una publicación este lunes 29, pero igualmente replicando lo dicho en la Mesa Redonda hace más de una semana, sin detalles ni fechas, al parecer con el mismo propósito de dar esperanzas sin tener la solución a mano, una estrategia política comunicacional muy recurrente en Cuba en los últimos tiempos, usada con los candidatos vacunales y con los barcos de pollo que navegan hacia la Isla para paliar la escasez.

Siendo el sector agropecuario cubano supuestamente “priorizado”, la morosidad en solucionar el problema de la tarifa eléctrica se vuelve más incomprensible. No se trata de un asunto trivial, sino de un precio injusto que eleva el costo y afecta la producción de alimentos para la población, precisamente en momentos de crisis de desabastecimiento de alimentos.

Desde que arrancó el cobro eléctrico con las nuevas tarifas en enero pasado, comenzaron las quejas y protestas de los campesinos cubanos por el precio de 3,12 pesos el kw/h. Incluso la prensa oficialista se ha hecho eco de esto.

El propio día 22 de marzo, cuando se anunció la hasta ahora no implementada rebaja “del 28 y 25%”, la televisión estatal emitió un reportaje en el cual la presidenta de una cooperativa de Santi Spíritus explicaba cómo su unidad productiva se iba a la quiebra con la tarifa eléctrica.

“Tuve que pedir un crédito para pagar la electricidad, pero por mucho amor que le tenga yo a la tierra, esto no lo puedo resistir. Tendré que desistir si no cambian el precio”, dijo. Igualmente, campesinos holguineros se quejaron semanas atrás de las cuentas de la electricidad que les llegaron por el riego y otras actividades.

La realidad es que el agro cubano sigue a la espera de una solución económicamente factible con el precio de la electricidad. Cabe mencionar que la alta tarifa eléctrica no es el único obstáculo puesto a la agricultura cubana por la Tarea Ordenamiento. Igualmente, los precios de los fertilizantes y demás insumos son exorbitantes, y en esos ni siquiera hay esperanzas de rebajas.