¿Cómo afecta la Tarea Ordenamiento a la producción agrícola en Cuba?

El incremento desproporcionado del precio de los insumos básicos y la electricidad disminuirá la producción de arroz y leche, entre otras.

La Habana | DDC – En medio de la mayor crisis económica que ha sufrido Cuba en lo que va de siglo XXI, marcada principalmente por la escasez de alimentos y productos básicos, las autoridades han dado un tiro de gracia a los productores agrícolas con el paquete de medidas conocido como Tarea Ordenamiento.

Muchos expertos han cuestionado que esas disposiciones, encaminadas a fortalecer la economía nacional, están teniendo efectos de carácter negativo en lo que respecta a la agricultura y la ganadería.

Según afirmó la economista Betsy Anaya, directora del Centro de Estudios de la Economía Cubana (CEEC), en un texto publicado en IPS, los principales problemas radican en “la existencia de una cultura de toma de decisiones centralizada que poco interactúa con la base productiva y la ausencia de un enfoque de cadena de valor evidente en los procesos de fijación de precios de los productos”.

Anaya consideró que uno de los errores principales del nuevo ordenamiento es que no se tuvo en cuenta las opiniones de los productores agrícolas, por lo que las medidas “adolecen de la necesaria visión sistémica que la agricultura precisa”.

La especialista insistió en que no solo es necesario aumentar la producción en la Isla, sino lograr que los alimentos lleguen a la mesa de los consumidores, para lo que “hay que articular toda la cadena de valor agropecuaria que comprende, además de la producción primaria, otros eslabones como: la provisión de insumos, el beneficio, el acopio, la industria y la comercialización”.

En el caso del arroz, un alimento básico para la dieta de los cubanos, lo más probable es que la producción disminuya más aún, pues tras la implementación de la Tarea Ordenamiento los agricultores están reportando pérdidas debido al incremento no proporcional de servicios como fumigación, abasto de agua e insumos básicos.

Con la leche sucede semejante, pues a la hora de fijar los nuevos precios las autoridades no tuvieron en cuenta que el encarecimiento de la electricidad hace inviable que los campesinos mantengan el líquido refrigerado por varios días, ya que el propio Estado no garantiza la recogida del producto en los plazos estipulados.

A la postre, tanto la producción de leche como de arroz disminuirá considerablemente, por lo que el Estado, en lugar de sustituir importaciones, tendrá que comprar más cantidad de estos productos en el mercado internacional.

Incluso una empresa estatal medianamente rentable como la Agroindustrial Ceballos, de Ciego de Ávila, se encuentra en aprietos tras la implementación de las nuevas normativas.

“Si el productor de guayaba debe pagar los nuevos costes de los insumos agrícolas, del agua, la electricidad, el combustible, no le deja utilidad. Esto es una cadena; parte de la base y, si la agricultura es costosa, la cadena de valor va incrementándose”, dijo Miguel Ángel Pérez Leiva especialista en Gestión Comercial de la UEB Comercializadora de Ceballos al periódico Invasor.

En ese sentido, Betsy Anaya concluyó que resulta “apremiante corregir las incongruencias que el ordenamiento ha causado” para lograr que la autosuficiencia alimentaria se convierta en realidad en el corto plazo.