Cuentapropistas exitosos, pero sin progresar

La familia campesina logró su exitoso negocio de elaboración artesanal y venta de embutidos y ahumados de carne de cerdo.

GUANABO, Cuba – El título parecerá contradictorio, pero es exacta realidad. Próximo al kilómetro 140 de la Autopista Nacional que enlaza las provincias Artemisa y Pinar del Río hay un insignificante caserío llamado Las Barrigonas, que toma su nombre del merendero estatal del lugar con ese calificativo alusivo a las palmas barrigonas endémicas de la provincia en peligro de extinción.

Tan irrelevante barrio ni aparece en el mapa, pero allí  vive y trabaja una familia campesina que logró su exitoso negocio de elaboración artesanal y venta de embutidos y ahumados de carne de cerdo. Todo legal.

Salvador Valle Carbó residente en Playa Guanabo, Habana del Este, visitó la ciudad de Pinar del Río. Al regreso encontró, por  referencias, la dirección del pequeño establecimiento cárnico privado que ningún cartel, propaganda comercial ni medio anuncia. No obstante, una numerosa clientela de transeúntes ocasionales sobrepasa la capacidad de producción y venta diaria que agota la mercancía en pocas horas.

Cuenta Salvador:

“Mientras compraba observé todo tan aseado, higiénico, incluido la sólida vivienda de mampostería. El mostrador, tan limpio y detrás padre e hijo con muy buen trato del que generalmente adolece la gastronomía estatal. Les pregunté por qué tan limitada producción cárnica si tienen tanta demanda.

—Criamos y sacrificamos puercos para el negocio. Pero siempre golpea el viejo problema sin solución de falta de comida y forraje para los animales. Antes conseguíamos  algún pienso importado. Ya ni eso. No podemos aumentar las crías, solo reponer las que sacrificamos, sin ampliar producción y venta como quisiéramos. No damos abasto a la demanda de clientes. Hay mucha necesidad de comida en el país. Todo se vende al momento.”

—Facilitado por la óptima calidad del embutido y los ahumados, ¿creen posible que el gobierno les permita exportar?

—¿Exportar? Eso pide el gobierno. ¡Claro que quisiéramos porque queremos progresar! Somos emprendedores, personas de trabajo. Pero si el gobierno no ayuda con pienso y otros recursos que controlan, ¡ni pensarlo!

Salvador  compró un tubo de jamón y aunque sin etiqueta comercial pudo comprobar a simple vista la excelente calidad. Mientras, otro ocasional cliente a su lado que compró los quince tubos de embutido que quedaban, comentó:

“Este jamón es exquisito, lo compro cada vez que paso por esta carretera. Puedo asegurar que es superior al jamón marca Bravo que fabrica en La Habana una compañía cubano-española. Algunos clientes expresan su disgusto por los excesivos  precios: cuatrocientos pesos cada tubo, unos 7,50 USD. Pero saben por la profunda escasez general de comida y la disparatada inflación de precios que implantó el gobierno y disparó costos, que no hay opción: Lo tomas, o lo dejas o no comes.”

La familia campesina de cuentapropistas emprendedores de “Las Barrigonas” espera tiempos mejores para progresar que no ven llegar.